Revuelto de calabacín con jamón serrano

revuelto_calabacin_jamon_web

Este es el tipo de cenas, fáciles de conseguir, para sorprender a todo el mundo de lo bien que nos manejamos con los huevos , y con la que de manera rápida te aseguras comer un poco de todo en poco tiempo. Porque la verdad… si algo no suele fallar, es que adaptemos la costumbre de tener huevos en el frigo por lo que pueda pasar, y ahora a improvisar.
Abres la nevera, y tienes la clásica escena desoladora de un poco de fiambre en la bandeja, un trozo de queso, medio brick de leche, medio tomate, un calabacín, huevos y algún limón. Bien, en este caso sacamos los huevos que quedan, el calabacín y jamón serrano que ya empieza a secarse demasiado en la bandeja. Eso, más un puñado de pipas peladas de las que a veces usamos en ensaladas o donde se nos ocurre, aceite de oliva, sal y pimienta y listos para obrar milagros.
El calabacín lo cortamos, a trozos pequeños, el jamón serrano a tiras. El aceite de oliva a la sartén, para sofreír el calabacín, esperamos que se haga. Añadimos un pellizco pequeño de sal y pimienta para que suelte todo su sabor. Luego los huevos y las pipas, seguimos moviendo mientras el huevo va cuajando (aquí ya las manías de cada uno para hacer revueltos y tortillas), antes de que el huevo nos quede muy hecho, añadimos el jamón para que se haga un poco y sin parar de mover. Nos esperamos a que el jamón se dore un poco, intentando que el revuelto no nos quede seco, si nos pasamos un chorrete de aceite de oliva y recuperado.
Ya veis que cosa tan sencilla y como hemos cambiado de la situación que teníamos en la nevera, a la que ahora tenemos en la mesa. Ahora un poco de pan (descongelado en mi caso) y a disfrutar.
Como veis hacer un revuelto más que un plato se podría considerar un recurso, lo complicado será que quede en un punto en el que los ingredientes cedan su sabor y adquieran un punto meloso.