Pollo con almendras

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Esta receta es muy sencilla, y nos va a recordar totalmente al “Pollo con almendras” que nos podamos pedir en cualquier restaurante chino. Así es que, yo lo recomiendo a cualquier persona que sea un poco reacia a visitar este tipo de restaurante.

Para poder elaborar este plato que además de sencillo es rápido, lo ideal seria utilizar un Wok, pero como yo no tengo me bastará una sartén grandecita. Los ingredientes a emplear serán: 4 pechugas de pollo, dos cucharadas de harina de maiz (maicena), salsa de soja, y verduras, en este caso yo he utilizado un trozo de zanahoria, 3 champiñones, un trozo de cebolla, un trozo de pimiento verde, un trozo de calabacín, un diente de ajo, un poco de sal y como no un puñado de almendras crudas.

Pues como ya lo tenemos todo comenzaremos poniendo en un plato hondo, las 4 pechugas cortadas en tiras o trozos medianos  y saladas con muy poca sal (es opcional, pues la salsa de soja ya tiende a estar salada), junto con 2 cucharadas de harina de maiz y 3 de salsa de soja (la harina se disuelve con la soja), el diente de ajo partido en cuatro trozos y un trozo de cebolla deshojada. Todo esto lo dejaremos macerar unos 15 min, el tiempo necesario para poder pelar y filetear bien en tiras finas o filetes finos los champiñones, el trozo de zanahoria y el calabacín. El trozo de pimiento, lo lavaremos y cortaremos en trozos medianos.

Como ya tenemos todas nuestras verduras preparadas, y además ha transcurrido el tiempo de maceración, colocamos al fuego nuestro wok o sartén, colocando un chorrito de aceite. Freímos las tiras de pollo, sin deshacernos de la salsa de la maceración (no hay que dejar que se dore, pero si que se cocine). Es importante no dejar de remover, pues la mezcla de soja y harina se hacen una pasta que se adhiere fácilmente al recipiente. Cuando el pollo está listo, incorporamos la mezcla de la maceración, junto con la cebolla, el resto de verduras y un buen puñado de almendras crudas, añadimos un par de cucharadas de salsa de soja mas y una tacita de agua (tamaño taza de té). Lo removemos a fuego lento y dejamos que se vaya consumiendo el caldo pero siempre sin dejar de remover, hasta que quede una salsa espesa. Observaremos que las verduras no llegan a pocharse del todo, más bien quedan un poco al dente.

Será entonces cuando…  Vualá!!!, acompañado de un poco de arroz blanco, nuestro plato esté listo.