Mil hojas de rábanos

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Veamos… los rábanos son otras de esas raíces complicadas de decidir como utilizar… y por lo general sino solos siempre acaban en alguna ensalada. Y aunque nosotros no hemos sido más originales… vamos a dar una forma bastante creativa de presentar el rábano en vuestras ensaladas como condimento de un buen trozo de carne o pescado.

Así que para nuestro mil hojas de rábanos vamos a necesitar: un par de rábanos (los más gorditos que tengamos), un poco de lechuga, semillas de sésamo y crema balsámica de módena (sino tenemos nos puede servir una que podemos preparar nosotros consiguiendo una emulsión con el vinagre balsámico y un poco de miel).

Primero vamos a cortar bien pequeña la lechuga y la colocamos en la ensaladera donde la aliñamos con la crema balsámica y las semillas de sésamo. Luego limpiamos bien los rábanos y empezamos a cortar a rodajas intentando que quede lo más fino posible. Ahora tenemos 2 opciones o montarlo manualmente o utilizar bien un molde o un trozo de plástico rígido o papel de plata doblado para que nos haga de molde. Así que colocamos nuestro molde en el plato y ponemos dentro de el un primer piso de rábano, que como lo habremos cortado bien fino no nos dará mucho problema intentamos cubrir toda la superficie con una o 3 cortadas. Ahora añadimos una cucharada de ensalada de lechuga con la crema balsámica hasta completar la altura de un pulgar. Luego otra capa de rábanos, otra de lechuga y otra de rábanos, así hasta cerrar nuestro milhojas con una última capa de rábanos. Cuando lo tengamos quitamos nuestro molde con cuidado y … ¡tachan!, no nos podrán negar que la presentación es original y así nos salimos un poco del aspecto de las ensaladas de siempre.

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